Ella es sagrada para mí. Toda apetencia calla ante ella. No sé qué es de mí cuando estoy ante ella: es como si el alma me diera vueltas en todos los nervios. Tiene una melodía predilecta, que toca al piano la gracia de un ángel, ¡tan sencilla y tan animada! Es su canción propia, y a mí me libera de todo el dolor, la confusión y las fantasías, en cuanto hace sonar su primera nota.
Ya no me resulta inverosímil ni una palabra de lo que se dice del antiguo hechizo de la música. ¡Cómo me invade esta sencilla canción! ¡Y cómo sabe hacérmela oír de vez en cuando, cuando me querría meter una bala en la cabeza! Se despejan la confusión y la tiniebla de mi alma, y vuelvo a respirar libremente. Werther - J. W. Goethe
