DECONSTRUINT-ME

Deconstruir és demostrar que qualsevol text, en tant que text, conté irreconciliables i contradictoris significats; que sempre hi ha més d'una interpretació i que cap d'elles és millor que l'anterior; que la relació entre aquestes interpretacions és inextricable; que la seva compatibilitat és irreductible; que no és pot arribar a res semblant a un "punt de vista cert". És demostrar que no fa falta desmuntar el text perquè ell ja es desmunta tot sol, que allà on semblava haver-hi quelcom sòlid no hi ha més que aire i pols. I com sabreu, estimats companys, nosaltres no som més que textos...

Mar 13

“La mañana de Santiago  está nublada de blanco y gris, como guardada en algodón. Todos se han ido a misa. Nos hemos quedado en el jardín los gorriones, Platero y yo.

¡Los gorriones! Bajo las redondas nubes, que, a veces, llueven unas gotas finas, ¡cómo entran y salen en la enredadera, cómo chillan, cómo se cogen de los picos! Este cae sobre una rama, se va y la deja temblando; el otro se bebe un poquito de cielo en un charquillo del brocal del pozo; aquél ha saltado al tejadillo del alpende, lleno de flores casi secas, que el día pardo aviva.

¡Benditos pájaros, sin fiesta! Con la libre monotonía de lo nativo, de lo verdadero, nada, a no ser una dicha vaga, les dicen a ellos las campanas. Contentos, sin fatales obligaciones, sin esos olimpos ni esos avernos que extasían o amedrentan a los pobres esclavos, sin más moral que la suya ni más Dios que lo azul, son mis hermanos, mis dulces hermanos.

Viajan sin dinero y sin maletas; mudan de casa cuando se les antoja; presumen un arroyo, presienten una fronda, y sólo tienen que abrir sus alas para conseguir la felicidad; no saben de lunes ni de sábados; se bañan en todas partes, a cada momento; aman el amor sin nombre, la amada universal.

Y cuando las gentes, ¡las pobres gentes!, se van a misa los domingos, cerrando las puertas, ellos, en un alegre ejemplo de amor sin rito, se vienen de pronto, con su algarabía fresca y jovial, al jardín de las casas cerradas, en las que algún poeta, que ya conocen bien, y algún burrillo tierno -¿te juntas conmigo?- los contemplan, fraternales.”

LXIV Gorriones, “Platero y yo”, J. R. Jiménez