Feb
4
¡Ay, qué es lo que siento correr por mis venas, cuando mis dedos tocan al descuido los suyos, cuando nuestros pies se encuentran bajo la mesa! Retrocedo, como si fuera fuego, y una secreta fuerza me vuelve a echar adelante otra vez -mis sentidos quedan invadidos por el vértigo-. Ah, y su innocencia, su alma descuidada no siente cómo me apenan esas pequeñas confianzas. Cuando al hablar pone su mano en la mía, y se acerca a mí interesada por la conversación hasta que el hálido celestial de su boca puede alcanzar mis labios…creo desplomarme, como tocado por el rayo. Y, Guillermo, si alguna vez yo me atrevo, a este cielo, a esta confianza… Tú me comprendes. No, mi corazón no está tan corrompido: es débil, muy débil… ¿Y esto no es corrupción?
Ella es sagrada para mí. Toda apetencia calla ante ella. No sé qué es de mí cuando estoy ante ella: es como si el alma me diera vueltas en todos los nervios. Tiene una melodía predilecta, que toca al piano la gracia de un ángel, ¡tan sencilla y tan animada! Es su canción propia, y a mí me libera de todo el dolor, la confusión y las fantasías, en cuanto hace sonar su primera nota.
Ya no me resulta inverosímil ni una palabra de lo que se dice del antiguo hechizo de la música. ¡Cómo me invade esta sencilla canción! ¡Y cómo sabe hacérmela oír de vez en cuando, cuando me querría meter una bala en la cabeza! Se despejan la confusión y la tiniebla de mi alma, y vuelvo a respirar libremente. Werther - J. W. Goethe
Ella es sagrada para mí. Toda apetencia calla ante ella. No sé qué es de mí cuando estoy ante ella: es como si el alma me diera vueltas en todos los nervios. Tiene una melodía predilecta, que toca al piano la gracia de un ángel, ¡tan sencilla y tan animada! Es su canción propia, y a mí me libera de todo el dolor, la confusión y las fantasías, en cuanto hace sonar su primera nota.
Ya no me resulta inverosímil ni una palabra de lo que se dice del antiguo hechizo de la música. ¡Cómo me invade esta sencilla canción! ¡Y cómo sabe hacérmela oír de vez en cuando, cuando me querría meter una bala en la cabeza! Se despejan la confusión y la tiniebla de mi alma, y vuelvo a respirar libremente. Werther - J. W. Goethe